Delatarse es una traición que la razón hace conscientemente. No temamos de lo ajeno, temamos siempre de nosotros.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cambios incomprendidos.

Ya no puedo escribir.
Las palabras me aturden.
Las frases me estresan.
La ideas me agotan. 
Ya no puedo escribir.

Las manos negras, el alma manchada y la cabeza gacha. 
Los pies de arena, los hombros de yeso y el cuerpo era lienzo desnudo, germinando creación y alejándose prontamente de su inmadurez.  

Ya no puedo escribir.
No sólo porque las palabras aturdan.
No sólo porque las frases me alarmen
y las ideas sean piedra. 

La espalda de agua, las piernas de fuego y el rostro se encuentra tallado en madera, madera noble.

Ya no puedo escribir.
Hay veces que digo puedo,
hay veces que me miro...
Hay veces que miro y soy más nueva que antes.
Ya no estoy tan segura de que las grietas sean señal de sabiduría y experiencia.
Ya no estoy tan segura. 

Las secuelas de los nuevos procesos nos hacen más nuevos. Lo veo en el lienzo, cada color que aparece es reinvención.