Me gustan las historias de las personas porque son fantasías de ayer y hoy, porque son verso en el bullicio y porque pueden ser mías.
De tantas historias y personas podría escribir todos los días pero lamentablemente hoy no quiero eso. Quiero que todas estas palabras sean para ti.
Desde el día en que te vi realmente hasta tu ultimo beso de buenas noches, desde tu dulzura hasta mi corazón, desde tu amor hasta mi vida, desde tus manos a las mías. Todos esos trayectos se concretan acá, en el poder de las palabras, entre su falsa conciencia y el convencimiento. Acá con lo nuestro.
Con lo desabrido de las tardes donde sólo puedo pensarte, donde sólo hay corazón para revivirte, para existir y seguir estando vivos.
Para exigir amarte...
para exigirlo...