Todos tenemos un buen amigo a quien confesarle lo malo del día, lo bueno del día, la perra que te pario y que tienes intentos suicidas todas las mañanas. O quizás no.
Yo te lo cuento a ti, porque ya no me queda nada más que confiar en un paper donde creo que sólo yo lo leo y al recordar que este espacio existe me doy cuenta que siempre he estado un poco sola, un poco...